“Tilcara dice mi corazón”

registro de un observador

“El abrazo de amigos que hicimos en Tilcara se instaló para siempre en nosotros, y el torrente de energía que allí emana del centro de la montaña también. Tanto es así que ya despidiéndonos sentíamos que el corazón nos latía distinto”.


Attachment-1(5) Xóchitl Galán Molinet reside en Buenos Aires


Con inmensa emoción pisamos tierras argentinas por vez primera en el año 2010. Viajamos formando parte de la gira “Nuestra voz para vos” que cada año organiza el Centro Cultural “Pablo de la Torriente Brau” de La Habana. El programa de la gira era muy intenso, en poco tiempo recorrimos buena parte de la Argentina y llegamos a lugares fascinantes; además de los conciertos y presentaciones nos íbamos adentrando en un país culturalmente tan diverso que pareciera ser como cinco países en uno sólo.

Para quien viene de una isla caribeña con apenas 1250 km de largo, recorrer Argentina resulta increíble; y si además en la isla el clima es muy cálido todo el año imaginen lo que puede significar vivir el invierno de esta latitud, y en especial el invierno del 2010, que fue memorable. Habíamos viajado por Colombia, Venezuela, México, Brasil y  España pero no nos había tocado este clima jamás. Era tanto que en uno de los conciertos Fito llegó a valorar tocar la guitarra con guantes.

DSC_4937Argentina siempre fue para nosotros destino muy apreciado por el referente cultural que es y porque desde la adolescencia la música aquí producida, la literatura y el cine fueron parte imprescindible de nuestra formación. Estábamos muy felices y de poros abiertos para dejarnos seducir y sorprender. Es así que desandando el norte una noche llegamos a Tilcara; viajábamos desde Salta con unos amigos en su auto. La noche cerradísima y fría nos hizo volar hasta el hotel donde nos hospedamos. A la mañana presenciaríamos una de las imágenes más hermosas que he visto en mi vida.

Saliendo del hotel nos cayó encima generosamente la belleza de unas montañas color azafrán contrastando con un cielo perfecto, sin una nube. Caminamos un rato y pudimos sentir una energía distinta: nos ingresó la sensación de reconocer otra belleza. Así como el mar nos es imprescindible porque nacimos y vivimos con su presencia, este paisaje tenía una fuerza colosal, era otra de esas maravillas que para quien nace y vive cerca de ella debe ser entrañable y necesaria. Los cardones irguiéndose solitarios y majestuosos, las construcciones con cierto aire colonial, el olor de las empanadas recién horneadas, la luminosidad abarcándolo todo. La gente con rostros serenos y de andar calmo integrados desde tiempos ancestrales al entorno fluyen con la misma energía del lugar.

DSC_4838Durante nuestra estancia nos dimos una vuelta por Purmamarca donde visualmente la explosión de tonalidades es increíble. El cerro de los siete colores parece pintado a mano por duendes, como si nos gastaran una broma y nos dijeran “esto es una ilusión”, pero es real, palpable y sencillamente único. Los tejidos de lana con diseños asombrosos son verdaderas obras de arte. Las manos que han aprendido el oficio ancestral  lo ofrecen con naturalidad y amabilidad. Así también nos llegaron las coplas con olor a montaña y a respeto por la tierra.

El abrazo de amigos que hicimos en Tilcara se instaló para siempre en nosotros, y el torrente de energía que allí emana del centro de la montaña también. Tanto es así que ya despidiéndonos sentíamos que el corazón nos latía distinto repitiendo un sonoro Tilcara… Tilcara… Tilcara… Unos meses después, ya en nuestra Habana, cuando comenzamos a procesar todas las experiencias del viaje supimos que habíamos sido protagonistas de un hecho extraordinario e inolvidable. Algún hilo misterioso quizá tejido por los duendes tilcareños nos dejó atados a ese lugar y como prueba de ello nos hizo dedicarle una canción que incluimos en el disco siguiente, y que “casualmente” tuvo a Argentina como primera plaza de presentación… cosas también de los duendes.

 

Tilcara

                                                                       Texto: Xóchitl Galán

                                                                        Música: Fito Hernandez y Xóchitl Galán

Azafrán vuelve a mí,

azafrán de la montaña vuelve a mí.

Toda la belleza de una sola vez cayendo sobre mí.

Toda la belleza vuelve a repetir que es hermoso vivir.

Es hermoso vivir.

Manantial canta bien,

manantial que entona copla, canta bien.

Todas las palabras no pueden decir lo que vibra en ti.

Todo lo que sé desde que estuve allí es que es hermoso vivir,

que es hermoso vivir.

Tilcara, Tilcara, Tilcara dice mi corazón.

Tilcara, Tilcara, Tilcara dice mi corazón.

Amanece y azafrán da en la cara,

la montaña es infinita en Tilcara.

 

Tilcara, Tilcara, Tilcara dice mi corazón.

Para escuchar el tema: https://soundcloud.com/duokarma/tilcara?in=duokarma/sets/mundosonajero 


Las fotos pertenecen a Kaloian Santos Cabrera.

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