La idea

Un día nos percatamos: demasiados amigos habían emigrado, andaban repartidos por el mundo como si luego de haberles sostenido una mano inmensa los dejara caer esparciéndoles por el aire.

Nosotros mismos caímos y en el desplome alcanzamos a ver que no solo buena parte de los amigos se habían marchado, sino que muchos de quienes se mantenían en sus rutinas anhelaban largarse aunque no supieran a dónde.

También observamos que muchos de quienes se habían ido antes parecían insatisfechos y que, resueltos, se aprestaban a otras salidas, como si el primer viaje tuviese la obligación de hacerse infinito.

Y dada la altura entendimos luego que las caída siempre suelen ser dolorosas. Pero no encontrábamos muchos lugares en los cuales leer sobre golpes y caídas, de modo que así nacimos, es decir: así se planteó este proyecto.

Quienes alentamos Viaje, migraciones y exilio tenemos en común muchas cosas: lecturas, músicas, filmes, lugares y un pasado: casi todos somos de Holguín, esa provincia cubana sin vista al mar, espejo de la psicología del isleño.