Japón era mi amiga íntima del colegio. Los tejidos de su madre. Japón eran la guerra y las películas de artes marciales. Las finales de fútbol. Luego, con el tiempo, fueron las técnicas de teatro; el Kabuki y el Buto era Japón. Fue un tsunami un día. Menos de dos semanas allí sirvieron para generar cientos de preguntas y ninguna respuesta. De ahí esta reflexión sobre el silencio, el silencio en el que se sumergia mi cuerpo al transitarlo“.

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Japón, un silencio atómico

registro de un observador

“Solo aquel que ha soñado (a veces desproporcionadamente), aquel que aspira a moverse en otras libertades, insiste en partir.”

Kilómetro 1: Partir sigue siendo el problema

editorial, Sin categoría

¿Quién era ese hombre de bigotes vestido con traje y pose serena?, ¿a quién importaba su identidad?, ¿a quién interesa si algún rastro suyo quedara o si por el contrario fue tragado ya por la ciudad, devorado sin dejarnos más que estos rastros inservibles?

¿Por qué?

bitácora

Con estos preceptos surge de los océanos de la Internet Viaje, migraciones y exilio, rompiendo la inercia de los días, sobreponiéndonos a las rutinas, hastíos, lejanías e inflaciones, al caos de la ciudad y la vida moderna, a la angustia toda del emigrado

Kilómetro cero

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